"Se me metió a mí a la cabeza
hacer un proyecto de agua potable en
La Florida
, porque por acá llueve mucho y el agua
llega muy sucia". Con estas palabras Dora María López Cardona, tesorera
administradora del Acueducto de
La
Florida
Asuacoflor, empieza a recordar y a contar todo lo que
tuvo que hacer, para que el sueño de tener una planta de tratamiento de agua
potable en el corregimiento se hiciera realidad.
Durante años, el corregimiento de
La Florida
se
ha caracterizado por ser un lugar agradable para vivir. Los nativos del lugar
de carácter agradable se destacan por la ayuda permanente entre ellos, los
turistas impregnan y reciben del lugar cultura, enseñanzas e historia. La fauna
y la flora embellecen cada esquina, acera y espacio, por donde transitan las
personas. Es imposible no respirar aire puro y no fijarse en las montañas, que
rodean el corregimiento conformado por tierras productivas y el Río Otún, un
afluente de agua que según José Ramírez habitante del lugar "es de nosotros, de
la comunidad, ninguna empresa de agua tiene derecho a esto".
La comunidad contó siempre con un
filtro y un tanque para dosificar el agua, pero este artefacto construido por la
Universidad Tecnológica de Pereira, era obsoleto y las personas tenían
constantes problemas con el agua, la materia fecal era un inconveniente diario
que no solo afectaba al corregimiento sino también al agua que llegaba a
Pereira, pues el cuidado que se tuviera con la primera, afectaba o no la
llegada del agua a la ciudad. La situación era precaria, como lo afirma Dora
María "fue una cosa mal hecha, se lo llevó la borrasca, eso fue un programa
piloto que pusieron como ejemplo, pero fue una cosa muy tenaz porque a nosotros
nos dejaron así jodidos con eso".
A través de la convocatoria para
fijar acueductos que hizo la Gobernación, Dora María realizó un proyecto, donde
exponía la problemática al no tener una planta de tratamiento que atravesara el
corregimiento y acudió a Acueductos Centillar el Diamante en Altagracia, allí
pidió una plantilla para guiar su proyecto, después de tenerlo listo Dora se
dirigió a Planeación Departamental y expuso la situación a varios ingenieros,
esperando una respuesta que le diera mejores condiciones de vida a la comunidad
del corregimiento de
La
Florida.
El proyecto fue radicado en el
año 2007 y estuvo cuatro años en La Gobernación. El 11 de marzo del 2011 llega
una mujer que eleva las posibilidades de que la corregimiento cuente por fin
con agua potable propia, Alba Lucia Riveros Murillo, excandidata al Concejo de
Pereira. Se involucró de lleno con la problemática evidente, el no tener un
saneamiento básico y como puente entre la sociedad y las instituciones
gubernamentales la señora concretó una cita con el gobernador en ese entonces Víctor
Manuel Tamayo y le abrió la puerta al grupo líder del acueducto interno. Ellos
mostraron el proyecto y el gobernador dispuso para
La Florida
140 millones, de
ellos 90 millones para hacer la planta de tratamiento de agua potable.
La comunidad de
La Florida
aunque unida por
su corregimiento, buen recibimiento a sus turistas y ayuda desmedida a sus
vecinos, actuaron de manera inerte y desconfiada a la hora de recibir la
información por parte de Dora María. La noticia de que por fin iban a contar
con agua propia potable, fue tomada por los habitantes del lugar de forma
negativa, pues por un lado no creían en la ejecución del proyecto, ya que anteriormente
mucho se planteaba y quedaba solo en palabras y por el otro dudaron de la
impulsora de esta realidad actual, la cual sufrió una de las mas grandes decepciones,
pues esta mujer nacida y criada en este bello lugar de aproximadamente 3.300
habitantes, recuerda con tristeza la nueva problemática creada a raíz del agua.
Después de la ayuda brindada por
la señora Alba Lucía y de tener prácticamente en sus manos la planta de
tratamiento de agua potable, la tesorera del acueducto trató de convocar a la
gente para que apoyaran a la candidata al concejo en sus aspiraciones
políticas, pero la gente al no creer en nadie y al percibir tanto proyectos que
en últimas no quedaron en nada, no quisieron unirse en torno al mejoramiento de
sus procesos sociales y mucho menos devolverle el favor político a la excandidata.
"Fue una obra muy bonita, yo me
sentí muy satisfecha porque dije es un hecho, así la gente de La Florida no me
creyera" cuenta Dora María, tomando un calendario y recordando, el 29 de
diciembre de
2011 a
las 6:00 am llegaron unos carros grandísimos que ante la estructura del
corregimiento, parecían una guerra de gigantes y enanos, con las plantas con
las que por años había soñado la comunidad y las capacitaciones dictadas por lo
ingenieros de la empresa de Medellín Agroaguas, encargada de ponerla a
funcionar, ya el acueducto era un hecho, el corregimiento contaba con venas
grandes y de pasta que distribuían agua a cada una de las casas del lugar.
Poco a poco la gente se ha
acostumbrado a recibir facturas de agua, a percibir daños leves en la tubería
por las fuertes lluvias, a convivir con el agua las 24 horas del día, pero
invisible para algunos y destacada por otros se halla en su oficina Dora María
López Cardona, no solo como tesorera del acueducto del corregimiento, sino como
esa gran mujer que impulsó y desarrolló el poder contar con un sistema de
saneamiento básico, necesario para el buen vivir de cada uno de los nativos del
lugar, que día a día ven en su paisaje una florida oportunidad de ser felices.
Por:
María de los Ángeles Gómez Mosquera
Mariaks1@hotmail.com
Estudiante Comunicación ? Periodismo
Universidad Católica de Pereira